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Entropía Psicológica

Nuestro objetivo es hacer de la Psicología una herramienta práctica que pueda serle de ayuda.

Entropía Sistemática

La Sistemática y la Taxonomía vegetales mostrando lo complicado pero a la vez hermoso y simple del proceso evolutivo.

Entropyaz de Papel

¿No sabes qué regalar a esa persona especial?, ¿Te quedaste sin ideas?, ¡Prueba algo diferente!.

25 abril 2013

Ningún extremo es "güeno"

-English version-

Siempre escuché, cuando niño, a mi madre decir: "todo en exceso hace daño", pero recién ahora soy capaz de entender a qué se refiere. Y es que, de verdad, ningún extremo es güeno*.

¿A qué me refiero? Pues al hecho de llevar algunas actitudes, filosofías, usos y demás expresiones de nuestra cultura humana a extremos innecesariamente drásticos, donde bien se exagera la condición humana como consecuencia de nuestra extraordinaria soberbia, o bien se minimiza demasiado alguna situación.

Exageraciones usuales

El ser humano se un capaz de cosas increíbles. Y una de la que más me asombra de nuestra condición humana es la capacidad que tenemos de creernos el tope de la evolución; que más allá de nosotros no existe en este mundo, y que lo único que puede superarnos tiene que ser, necesariamente, o divino, o extraterrestre.

Hay dos serios problemas con este Complejo del Máximo Posible, como lo llamo. Para comenzar, el mero hecho de pensar que existe un tope en la evolución contradice abruptamente el concepto de evolución, que es un proceso acéfalo (o sea, sin dirección ni finalidad) de cambio continuo en búsqueda de la adaptación a las condiciones del medio. Contrariamente a lo que usualmente se piensa, la evolución no consiste en mejorar, y por ende, no es posible hablar de especies más/menos evolucionadas, sino de especies más/menos antiguas/recientes. Y ese es el segundo problema: lamento destruir vuestras ilusiones, pero más evolucionado no significa mejor adaptado. Así, por ningún lado es lógico pensar que somos la especie más evolucionada, ni que somos los mejores del mundo, ni la última Coca-Cola(R) del desierto, ni nada parecido. Pero hay muchas corrientes que afirman - y hasta sostienen vehementemente - que sí. Mis favoritas son los ecologismos**, que sostienen que el ser humano está destruyendo el mundo
O también llamados abraza-árboles.
¿Y lo estamos destruyendo? Pues, claro, porque nuestros contaminantes están haciendo que la Tierra se parta por la mitad, que el Sol se apague y que la fuerza de gravedad disminuya en su intensidad. Ah, no, eso no está pasando. Lo que está pasando es que estamos saturando la atmósfera con un gas nocivo, pues eso nunca antes de la aparición del hombre había pasado, ¿verdad? Güeno, no. No somos la primera especie que llena la atmósfera de un gas nocivo (en este caso, el anhidrido carbónico), pues ya antes las cianobacterias habían llenado la atmósfera de un gas nocivo, el oxígeno... que, curiosamente, es necesario para nuestra vida. 

Estoy seguro que las cucarachas van a sobrevivir y dominar el mundo. Algún día.

¿Qué significa esto? Este pequeño ejemplo nos muestra que lo que estamos destruyendo no es el planeta, sino nuestras oportunidades de continuar viviendo en este planeta. Si seguimos contaminando, poco a poco haremos de este lugar tan bello un sitio inhabitable para nosotros, pero no para otros seres. No somos los únicos que vivimos en este planeta, aunque nos gusta pensar que si nosotros no podemos lograr algo, nada más podrá. Tampoco digo que contaminemos y hagamos desmadre y medio de nuestro entorno (como dije, ningún extremo es güeno), sino simplemente que nos demos cuenta qué es lo que en realidad ocurre a nuestro rededor.


Esto es todo por ahora. En las siguientes entradas seguiré desarrollando mi teoría, que puede que compartáis, o no. Total, todos somos libres, ¿no?

***

*Güeno: Deformación gráfica desarrollada por el autor, que refleja la usual deformación fonética presente en el lenguaje cibernético de la actualidad.
**Ecologismos: Formas de pensamiento que propugnan una protección irracional - es decir, sin base científica - del ecosistema. Un ecologista no es un ecólogo, pues a diferencia de este no cuenta con los conocimientos científicos necesarios para sustentar su opinión.

12 marzo 2013

La primera impresión no siempre es la correcta

Cuando se me ocurrió disfrazarme de hada para un evento de la universidad, todos mis amigos comenzaron a burlarse. "¿De hada? ¡Ja ja ja!"; "¿Te vas a vestir de mujer acaso?", o "¡Vas a hacer el ridículo!" fueron algunas de las frases que escuché entonces. Sin embargo, terco como soy, persistí en mi poco honorable afán, y salí vestido de hada. Pero no cualquier hada. Yo era Oberón, señor de las hadas. Mi disfraz distaba mucho de lo esperado por todos. Se me veía raro, sí, pero no femenino.
Ya, güeno, tampoco estaba tan chévere.
¿A qué quiero llegar con esto? ¿Qué de relevante tiene mi disfraz? Güeno, es simple: el estereotipo. Por lo menos en mi querido Perú, y creo que en casi toda Latinoamérica, existe la idea de que los varones homosexuales (en adelante referidos simplemente como gay) queremos ser mujereres, y nos sentimos como tales. Obviamente, como soy abiertamente gay, quiero ser mujer, y me siento como tal, ¿verdad? Pues, y lamento destruir las expectativas, no. Pero el común denominador de peruanos piensan que sí. Y todo por culpa de una imagen distorsionada y exagerada que se extendió rápidamente a través de nuestra cultura. Sobre todo por la televisión. Y es que esa imagen vende...
Los estereotipos no están solo en lo que a los gay se refiere, sino que abundan por todo lado, y en toda cultura. Todos sabemos que los chicos que usan lentes son muy inteligentes, que las rubias son tontas, y que los deportistas son malos matemáticos. También, que la gente rica es pedante, que los adolescentes son irrespetuosos, que los jóvenes somos aventureros, y que los viejos son severos. Y podría seguir eternamente... pero no lo haré.
Los estereotipos nos facilitan la comprensión del entorno, ya que nos da la "seguridad" de que conocemos de antemano a quien acabamos de conocer. Sin embargo, también generan discriminación irracional, y grupos cerrados al diálogo y la interacción, sin tregua al verdadero conocimiento del otro, dando paso a la concepción de prejuicios irracionales que terminan por lastimar a personas inocentes.
Es imposible no guiarnos por estereotipos, pues siempre tendremos una imagen preconcebida de alguien o algo. Lo que sí podemos hacer es no dar crédito a todo lo que creemos, y permitirnos conocer de verdad al otro. Quizá nuestro preconcepto esté errado... o quizá no.
"Todos hablan, pero nadie dice nada."

15 octubre 2012

Tu primera vez; mi primera vez

Hay dos – o bueno – tres tipos de primera vez. Está la que a algunas chicas sucede, a través de un ataque violento sin su consentimiento consciente. Pero el tema de violación, uno muy delicado, será para otra ocasión.
El segundo tipo de primera vez es ese súper romanticón, con velitas aromatizadas, pétalos de flores, previos regalos que incluyen bombones y peluches, y suele darse en el día de San Valentín, con una parejita de enamorados. Típico. El niño está tan, pero tan aguantado, que rompió su chanchito y gastó todos sus ahorros en el alquiler de una alcoba de un hostal. Ahora dime, un chiboloaguantado como él solo (literalmente) –, ¿qué tan buen amante puede ser contigo, si también es su primera vez? La verdad es que aún no he escuchado a ningún hombre alardear sobre su desempeño en su primera vez.
Y dime, ¿qué tan probable era que te quedaras con ese chibolo aguantado y romanticón por el resto de tu vida?
Pues yo, gracias a Dios, no tuve esa experiencia. ESA que te deja enamoradaza; que te licua el inmaduro y superficial corazón de chica, mas no de mujer.
Mi situación fue bastante diferente. ¡Cómo agradezco que haya sido como fue!

En una reunión con unos amigos, conocí a este chico… Creo que me llevaba como cinco años – yo 19, y él 24, creo –. “Pásame tu mail.” “Sí, claro, es…”
-          Hola
-          Hola
-          ¿Qué tal?
(…)
Ni idea de cómo, luego de mucho tiempo sin vernos, nos citamos en una biblioteca. ¿Cómo nos saludamos? Con un piquito. ¿Por qué? Ni idea.
Nos sentamos en un sillón grande, y nos besamos furiosamente. Y él, enseñándome: “Sí, muy bien. El cuello también es una zona erógena”. Me enseñó muchas cosas en ese sillón de dos cuerpos de la biblioteca.
Pasaron los días, y nos volvimos a ver, a la misma hora, en el mismo sillón, y kilogramos de frescura encima. Besos y lamidas en sus dedos.
La siguiente vez que nos vimos fue una noche en una universidad. Una solapada escabullida, y un beso acompañado de una mano exploradora.
Pues, bueno, llegó el día. Tú te quitas la ropa, yo me quito la mía, y nos besamos; tócame así; haz esto por allá… Probablemente, la mejor sesión amatoria que he tenido.
¿Por qué? Porque hice lo que quise. Con alguien que sabía lo que hacía. Claro que terminé hecha un dálmata debido a todas las mordidas. ¡Upsi! Pequeño detalle. Al final de todo, el idiota optó por el coitus interruptus, lo cual rompió un poco el momento. Pero, ¿y, qué? ¿Acaso era intención de alguno dormir abrazados? No gracias.
Estando aún desnudos, él dice:
-          Ya sé por qué no debimos dejar la ropa sobre la cama.
-          ¿Por qué?
-          Porque se arruga.
Yo estaba aún echada en la cama, y noté que mi sostén estaba debajo de mí; lo jalé, y por ser elástico, logró un efecto de látigo, golpeando los genitales del compañero. Él, agarrándose la entrepierna, cayó a la cama retorciéndose de dolor; y yo, arrastrándome de la risa, me vestía.
Cuando, al parecer, se le pasó el dolor, dijo “Yo no pagué una habitación con cable para no verla”, y se echó nuevamente en la cama, a ver no sé qué dibujo animado. Fin.
Nada de amor. Solo clases muy didácticas por parte de un apasionado amante. Con el siguiente amante viene lo interesante: tres problemas… ¿Sabes qué es un temblor?

Reflexión: Relaciones abiertas


Una relación abierta es aquella en la que los miembros mantienen un vínculo emocional profundo entre sí, pero concuerdan en que ambos pueden mantener relaciones sexuales con terceros. De esta forma, la pareja puede satisfacer su curiosidad sexual y sus necesidades, sin recurrir a la represión sobre estas o a la infidelidad, manteniendo el amor que se tienen. Para este tipo de relación se necesita poseer mucha madurez emocional.

Mantener relaciones sexuales fuera de la relación puede tener sus ventajas pero también sus contras. Mantener contacto físico frecuente con una o varias personas puede hacer que el vínculo sexual genere un vínculo emocional con el tiempo, por lo que se recomienda mucha madurez para detenerse antes de llegar a generar dicho vínculo (lo que en este tipo de relación se consideraría una infidelidad), y no repetir la actividad con el mismo compañero sexual.

Gran cantidad de personas suelen preferir las relaciones clásicas, y consideran negativo cualquier tipo de apertura en la relación, ya que la exclusividad sexual (fidelidad sexual) es símbolo de amor mutuo.

Es necesario tener en cuenta que las personas con problemas emocionales (inestables) pueden optar por una relación abierta debido a que temen perder a su pareja por no abrir la relación; o pueden ser aquellas que detestan estar solos  y necesitan tener a alguien que los “ame” (problemas de dependencia) pero no desean perder la oportunidad de seguir probando los platos que les presenta el menú de la vida. Con todo esto, probablemente, se podría pensar que las personas que optan por relaciones abiertas son inestables. Pero no, ya que por los mismos motivos (el no querer perder a su pareja, o no querer sentirse solos, etc.) pueden optar por cerrar las posibilidades y enfrascarse en una relación clásica.

No importa qué tipo de relación tengas o busques, nada te asegura que una sea mejor que la otra. Lo que verdaderamente importa es que seas honesto contigo mismo y con tu pareja, conversen de sus necesidades y vean qué es lo que les funciona. Si mienten, dará igual cuál sea el tipo de relación ya que, de todas formas, están en camino hacia el fracaso.

¿Y tú que tipo de relación prefieres?

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